sábado, 25 de febrero de 2012

B

Agarré el libretu de anotar y me senté frente al televisor.Ellas dos ya estaban ocupando un sofá.Le dí al play. Recordé ese tropezón y esa mirada frente a los paparazzis. Como "stars" de hoy en día eran ellos y los flashes, y sus resplandecientes sonrisas también. Y cuando él le pone en bandeja el papel a la chica, y le dice con ese punto macarra al director que no se preocupe, que él se encarga de todo; es fácil. Me encanta cómo el director comprende, cual viejo zorro, las intenciones del galán y se aleja consciente del juego amoroso que se avecina, declinando cualquier tipo de responsabilidad. Y la escena en la que al final bailan. Qué escena, inmensa; de inmenso de grandioso. En ese punto agarré el libretu de notas y puse toda mi atención en recordar y plasmar lo que había visto. Alcancé a anotar que había visto un tigre, un agente secreto y un preciso relojero. Estaba seguro de que había visto muchas cosas más, sí más, pero mientras anotaba, huían los detalles y cuando alcé la vista, seco ya de recuerdos, ¿volví a verla? ¡sí! ¡volvì a verla! De nuevo apareció el tigre, ví uno de bengala. Ese agente, del KGB ruso. Y ese relojero,el relojero cómo no, era de la Suiza. Ante semejante percance y para asegurarme de que no había sufrido un "deja vú" del tamaño de un fallo crítico en Matrix, les pregunté que qué demonios había pasado con aquella escena mientras estaba absorto anotando. "La han repetido cuatro veces" fue la contestación "¿en serio?" respondí "Sí, en serio" me dijo. Iba a contarles que mientras daban la segunda y tercera repetición, yo, completamente ignorante del hecho, escribía torpemente en el libretu y luchaba por entintar su ya difuso recuerdo. Mientras soltaba el boli y levantaba la vista hacia la pantalla lo que más deseaba era volver a verla. Y así fue. Y sin más preámbulos surgieron dudas sobre la nacionalidad del director "¿será francés?" y yo en ese momento deseé que fuera belga "ojalá sea belga" les dije "Por qué belga" se interesó "Por nada, no sé, pero francés no" Ahí quedó la conversación y a dìa de hoy, aún no he despejado la duda. Recuerdo cuando, sonoramente, se carcajea el galán con la prueba de película sonora. Le hace gracia, la ve ridícula. Y cuando, oh sí, cuando después de dejar airadamente el despacho del jefe y de bajar esas escaleras incesantes con sabor a despedida, por fin, comienza a rodar su película,su propia película.Qué grande su actriz principal, madre mía, ni un maniquí transmitiría menos,ni Nicholas Cage y Steaven Seagal juntos superarían esa inexpresividad. Estaba claro que con semejante diva al lado su entusiasmo no iba a durar mucho, y no lo hace más que unos segundos. Si en ese instante pudiera hablar habría dicho "Yo, así, no puedo ¡No puedo!" Qué imagen tan cómica, desternillante esa desesperación tan bien plasmada. Y en medio del desternille, como un trueno oigo: "Crees que eres un gran chef, pero en realidad no eres más que una rata!!" que es lo que le dice el cruel y maléfico chef Skinner a Remy, la rata chef de Lingüini con esa voz de la Francia, cómo les diría yo, repitan la frase con un acento similar al que utilizaría Sarkozy para llamar a su esposa, más o menos así: "Cagggla, estás ahí mon amougg" ¿Lo pillan? Y la gggata, vuelva a leerse con acento francés, gggata de rata y no de gata -vaya follón- viene a cuento porque repasaba las notas de "The Artist", que había tomado el día anterior mientras la veía, al tiempo que disfrutaba con mi aún nonata sobrina Irene y su portadora, mi hermana, de "Ratatouille". Sería como una película dentro de una película. Exactamente lo que me sugirió el final de "The Artist". El chef Skinner, un tipo despreciable. A mi sobrina le encantará verle gritar. Mi primera película con mi sobrina. Para ser la primera no está mal, nada mal.¿Notan mi sonrisa de oreja a oreja? ¿la notan? Recuerdo también cómo sale, dando una lección de falsa dignidad de la casa de empeños. De cómo a continuación camina y se acerca a un escaparate con la chaqueta estirada por las manos caladas a muerte en los bolsillos, maltratando el traje. De cómo ese policìa le habla, ¿qué le dirá? ¿no hay gente capaz de leer los labios?, ojalà alguien se tome la molestia de leerle los labios a todos los personajes, estoy impaciente por saber qué sale de esos diálogos. ¿Vosotros no? Y cómo olvidar al perro, ¿muere el perro? Y la frustración de perder su sombra, gestionada con su sombra de espectadora. Su fiel chófer. Las arenas movedizas. Cuando le da la chica el teléfono. El vaso ruidoso, el grito silencioso. Y ya para terminar, una más, la última lo prometo. Seguro que cualquier persona se acordaría de la imagen en la que desesperado ya, se introduce un revolver en la boca. Qué impacto. "No, por favor" dijo ella "no tiene huevos" dije yo Y precisamente porque sabía que no iba a ocurrir lo deseé, deseé que se volara la cabeza con un estruendoso ¡bang! y que se viera cómo los sesos de ese pobre desgraciado se esparcían por todas partes. Eso habría sido grandioso, grandioso de inmenso. P.D: Como bien sabes, siempre veo las pelis sin leer tus análisis. Hago, por tanto, este comentario con mis primeras impresiones y por ello te pido que pases por alto mis errores e imprecisiones. Me ha encantado y estoy impaciente por leerte y ver, ahora sí, la película de la mano de un genio del cine. Ángel, cucopri ;-)

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